martes, 25 de noviembre de 2014

The definition of love

Demasiado tiempo sin actualizar el blog, y demasiado tiempo sin que mi inspiración me visitara. Ahora vuelvo a actualizar con una promesa que hace mucho, mucho tiempo, casi años luz le hice a una persona bastante especial. El relato que vais a leer a continuación es de mi invención como todos hasta ahora, y cuenta los comienzos de la historia de amor entre Charles Brandon, duque de Suffolk y Catherine Willoughby. Como siempre espero que os guste y especialmente a la persona a la que va dedicado.

Catherine Willoughby casi podría decir que la casa de los duques de Suffolk era su hogar, ya desde bien pequeña, cuando su padre falleció, el rey la había mandado a vivir con su hermana y su cuñado, además se tenía en mente el matrimonio entre la pequeña Catherine y el hijo de los duques.

El tiempo pasó y Catherine se convirtió en una bella y dulce dama con muchos encantos y virtudes que no pasaban desapercibidos para nadie, y menos para el duque. Hacía bastante tiempo que la duquesa y hermana del rey había fallecido, y tras guardar el luto, Charles tenía en mente tomar una nueva esposa, y la idea de que fuera su pupila, le rondaba la mente con cada vez más insistencia.

No sabía de qué manera planteárselo a la joven dama sin causarle temor, ya que mientras él era un hombre maduro, la dulce Catherine no contaba ni con 20 años de edad, además su fama de mujeriego era otro aliciente más que podría a llevar a Catherine a rechazar su matrimonio.

Un día soleado amaneció en Inglaterra, por lo que el rey Enrique invitó a su amigo Charles Brandon a dar un paseo a caballo, el duque aceptó como no podía ser de otra forma, aparte de que Enrique era su rey, era su mejor amigo, y podría aprovechar el paseo para pedirle consejo sobre su idea de matrimonio. Cuando Charles se disponía a salir al encuentro del rey, encontró a su pupila sentada bajo una sombra, muy entretenida leyendo un libro, no dudó en acercase para saludar.

-Buenos días Catherine, ¿disfrutando de la espléndida mañana que tenemos?-

-Buen día excelencia- saludó Catherine con una amplia sonrisa- No podía desaprovechar la tregua que nos ha brindado el cielo-

El duque asintió también con una sonrisa que la joven le había contagiado- Desde luego que no. No os molesto, he de salir, que paséis una buena mañana.

-Lo mismo digo excelencia- contestó Catherine y le despidió con la mano.

Charles cogió su caballo y cabalgó hasta el punto en el que había quedado con el rey, el cual ya estaba esperando.

-Charles espero que traigáis una buena justificación por vuestro retraso- dijo el rey fingiendo estar enfadado- hacer esperar a vuestro rey, debería mandaros a la torre-

El duque bajó de su caballo y se inclinó ante su rey sonriendo, sabía que Enrique bromeaba pero aun así se disculpó, como debía de ser.

-Lo siento majestad, me he entretenido con mi joven pupila- explicó Charles.

El rey hizo una señal de aprobación tras escuchar a su amigo

-Si la causa de vuestro retraso ha sido una mujer, entonces estáis más que perdonado- Enrique soltó una carcajada y le hizo una señal a Charles para subir nuevamente a su caballo y seguir el camino.

Anduvieron un largo rato conversando animadamente de temas de diverso índole, el rey aprovechó para comentarle algunos asuntos de estado y para quejarse de que su matrimonio con la reina Ana no daba el fruto que esperaba.

-Prometió darme un hijo sabéis, un hijo varón que fuera la viva imagen de su padre y de momento solo tenemos una niña- comentaba el rey con cierto enfado –Aunque aún somos jóvenes, y por la gracia de Dios tendremos hijos.

Decidieron pararse en un remanso de agua para darle descanso a los caballos y se sentaron para seguir charlando.

-Majestad, precisamente sobre matrimonio quería pediros consejo-

Charles pensaba que su amigo mejor que nadie sería el más indicado para aconsejarle que hacer con el tema de Catherine. Enrique asintió y le animó a que siguiera hablando.

-Veréis, tengo pensado tomar una nueva esposa, y mi elegida es mi protegida, Catherine Willoughby, pero dada mi edad, y mi fama con las mujeres, no sé cómo plantear el asunto sin asustar a la dama- Explicó su excelencia mientras el rey le escuchaba atento a sus palabras, cuando terminó de exponer la situación le tocó el turno de palabra al rey.

-Excelente elección, lady Catherine es una encantadora dama y muy bonita- alabó el rey a la joven –Aunque dejad que os diga que ardua tarea tenéis si lo que queréis es limpiar vuestra fama Charles- bromeó Enrique- No le digáis directamente vuestra intención, cortejadla, que vea que estáis enamorado de ella, y a la vez llenarla de atenciones- aconsejó el rey- Si vuestra pupila se enamora de vos, no le importará vuestra edad, ni vuestra fama, se casará con vos-

-Gracias por los consejos majestad, creo que es lo que intentaré hacer- dijo el duque agradeciendo el sabio consejo- aunque según comentan alguna de sus damas, Catherine demuestra un cierto interés por mí-

Tras finalizar el paseo Charles llegó a su casa reflexionando, las palabras del rey iban y venían en su cabeza, y esa noche decidió comprobar que tanto interés tenía la dama en él. Mandó a un muchacho a buscar a lady Catherine, para preguntarle si le gustaría cenar con él. Como ella aceptó, se pasó la tarde pesando como demostrarle su amor.

Lady Catherine estaba entusiasmada por la invitación de su excelencia, rara vez cenaban juntos si no era por un motivo especial. Lavó su pelo con esmero y eligió un bonito vestido con el que impresionar al señor Brandon. A la hora de la cena, se dirigió al comedor con una mezcla de sentimientos aflorando, estaba nerviosa a la par que emocionada.

Cuando llegó, Charles ya la estaba esperando, sentado hablando animadamente con uno de los muchachos que ayudaban a servir la cena. En cuanto la vio, se levantó y la miró con los ojos iluminados.

-Estáis radiante Catherine- sólo pudo pronunciar esas palabras ya que estaba extasiado mirando a la joven. Se acercó a ella y tras tomar su mano, dejó un beso en ella.

-Gracias excelencia- de la boca de ella tampoco salían muchas palabras, ya que estaba maravillada, pues el duque nunca la había mirado de aquella manera.

La cena fue muy amena y la conversación de diversa índole, aunque ninguno de los dos podía apartar la mirada del otro. Antes de retirarse cada uno a su alcoba, se despidieron acordando ir a dar un paseo cuando los asuntos del duque se lo permitieran. Después de la cena de esa noche ambos pensaron lo mismo “Creo que está enamorado/a de mi”.

Las chismosas damas de Catherine habían hablado de más, pero no por ello dejaban de tener razón, desde hacía ya algún tiempo miraba al duque con otros ojos, incluso pensaba que estaba mal sentir algo por el que había sido su protector, era como insultar la memoria de la fallecida duquesa.

El paseo prometido se hizo esperar, ya que el rey Enrique mantuvo la mayor parte del día al duque ocupado con sus asuntos, al caer la noche, cuando este regresó a su casa, envió de nuevo al muchacho para disculparse con ella. Los dos días siguientes fueron eternos para Catherine, ya que no veía el momento de volver a compartir un rato con Charles.

En la mañana del viernes sentada se hallaba bordando lady Catherine, más atención estaba prestando a sus pensamientos que a la labor que estaba haciendo, por lo que inevitablemente se pinchó el dedo con la aguja.

-Eso os pasa por estar pensando lo que no debéis- se reprendió mentalmente la propia Catherine.

En ese momento Charles Brandon apareció en la alcoba y a la joven le dio un vuelco el corazón; parecía que el momento del paseo prometido había llegado.

-Espero que sepáis perdonarme Catherine- se excusaba su excelencia mientras paseaban por los jardines- He estado muy ocupado con los asuntos del rey, pero sabed que siempre sacaba un momento para pensar en vos.

Lady Catherine le dedicó una dulce sonrisa –No tenéis que disculparos excelencia, el trabajo es lo primero- dijo Catherine, que si ya de por si iba en una nube por ir del brazo de Charles, al escuchar que estaba en los pensamientos del duque, se sintió la mujer más afortunada de Inglaterra.

-Por favor llamadme solo Charles, me gustaría que relajáramos ese trato tan formal-
La dama asintió y ambos disfrutaron de un agradable paseo.

Con el comienzo del mes siguiente llegaron las malas noticias, el rey Enrique le había encomendado una misión al duque de Suffolk, por lo que este debía viajar a Francia y permanecería allí dos semanas. Con gran pesar se lo comunicó a Catherine, las cosas empezaban a marchar tan bien con ella, que no quería dejarla.

El día que tenía que partir, se despidieron con gran tristeza:

-Catherine, os dejo a cargo de mi casa, espero que cuando vuelva esté de una pieza-bromeó para hacer la despedida algo menos amarga.

-No os preocupéis, encontraréis todo como lo dejasteis-

Se despidieron con la promesa de escribirse y el duque le dio a Catherine un beso en la mejilla que casi rozaba sus labios.

Los dos cumplieron la promesa de escribirse, y lo hacían con bastante frecuencia, contándose cómo había ido el día o alguna anécdota divertida que les ocurriera. Catherine se pasaba los días esperando las cartas de Charles, cada vez tenía más necesidad de tener noticias suyas, y saber que se encontraba bien.

Dos días antes del regreso del duque, este le envió una carta que llenó de entusiasmo a la joven.


-Dice que en dos días regresa, pero que debe ir directamente a ver al rey, este quiere que asista a un baile que se celebrará en la corte- comentaba Catherine a una de sus damas- y también dice…- Tuvo que leer dos veces la última parte de la carta para dar crédito a lo que estaba leyendo- Dice que me manda su amor y devoción- le repitió con júbilo las palabras de su excelencia a lady Alice.

Los dos días anteriores al baile y al regreso de Charles, Catherine leía y releía la última carta que este le había enviado, no cabía en sí, el duque le enviaba su amor y devoción, su amor, a ella. Por fin llegó el día del reencuentro, cuando llegó el enviado del rey. Lady Catherine ya estaba lista para partir hacia la corte, al llegar buscó con la mirada pero no había rastro de Charles, saludó a la reina con una reverencia e incluso le dedicó una sonrisa, y eso que la reina Ana no era de su agrado, pero nada podía estropear su felicidad.

Pasado un instante entraron dos personas en el salón de baile hablando muy alto y riendo: Uno era el rey, que estaba encantado y felicitaba a Charles, al parecer este había conseguido una alianza anglo-francesa muy ventajosa, y al lado de Enrique, ahí estaba él, con su buen porte y aunque parecía cansado no podía ocultar su satisfacción por haber cumplido la misión que su rey le había encomendado.

Cuando Enrique se reunió con su reina, Charles corrió hacia donde se encontraba Catherine y se fundieron en un tierno abrazo. Fue él el primero en pronunciar una palabra.
-Dios Catherine, no sabéis cuanto os he llegado a echar de menos- y sin más preámbulos le dio un beso fugaz en los labios.



Ella estaba feliz por tenerle de vuelta y tras el beso consiguió hablar:

-Hasta que no os habéis ido no me he dado cuenta de la falta que me hacéis-

Pasaron una agradable velada, comieron, bebieron bailaron y charlaron con el rey hasta que llegó la hora de volver a casa, y estaba a punto de llegar el momento más importante de la noche, y que cambiaría la vida de Catherine por completo. Se encontraban en el carruaje de camino a casa comentando la fiesta a la que acababan de asistir, y algo somnolientos por la hora que era, entonces el duque se armó de valor y se sinceró con su amada dama.

-Catherine, hace mucho que quiero deciros lo mucho que os amo, sois mi primer pensamiento de la mañana y el último de la noche, sois muy importante para mí, no concibo mi vida si no estáis vos en ella, porque no puedo vivir sin vos, esa es la definición del amor que por vos siento- tras decir eso cogió la mano de Catherine y finalmente le hizo la propuesta que tanto tiempo llevaba esperando. 
-Compartid vuestra vida conmigo, Catherine, casaos conmigo-

Una gran alegría recorrió las entrañas de ella, y varias lágrimas afloraron de sus ojos.

-Claro que me casaré con vos, no pienso hacerlo con nadie más- dijo emocionada Catherine y nuevamente se besaron, pero esta vez no fue un beso fugaz, fue un beso de amor verdadero, el primero de muchos...
                                                              FIN